lunes, 27 de enero de 2014

hoy me doy cuenta que....

27 de enero del 2014. 11:30 AM, estoy llegando a la casa.
Acabo de tener una lucha interna entre mi mente y corazón. Ya no sé qué hacer. Estoy harta. Harta de pretender estar bien, harta de llorar a escondidas, harta de llorar simplemente. Sé que esto se me pasará algún día. No puede durar la eternidad. Ese es mi único consuelo.
Me enamoré como lo hacen las mujeres inteligentes: como una idiota. Me enamoré de quién no debí y me molesta haberme hecho eso. No debí enamorarme y ahora por pendeja me pasa. Ahora tengo que soportar sentirme así.
Una cosa es no quererse abrir a nadie jamás por miedo a volver a sentir el dolor. No es que no quiera volver a enamorarme, pero quiero que, si lo hago de nuevo, sea de alguien que de verdad valga la pena. No le tengo miedo al dolor, sé que puedo soportarlo, lo he soportado mucho tiempo, de muchas maneras. No tengo miedo a sentirlo, pero no tener miedo a sentirlo no quiere decir que quiero y deseo sentirlo. No quiero sentirlo, pero no me da miedo.
Me cansa ver al hombre del que me enamoré, con el que ya tuve relaciones y ahora ver cómo se alejó, de la nada. Con las palabras realmente crueles: “No quiero estar contigo”. Pero, ¿Por qué no quiere estar conmigo?, ¿acaso no soy lo suficientemente hermosa, acaso no soy inteligente?, ¿qué me falta? La verdad es que no me falta nada. Soy hermosa como muchas quisieran serlo, soy inteligente como ninguna, tengo baja autoestima como todas.

Nosotras mismas nos despreciamos y nos desvalorizamos. No volveré a permitir que le pase eso a Carolina, no de nuevo. Si el amor es lo que me hace daño lo evitaré. Es igual que dejar de comer galletas o Sabritas, son deliciosas pero hacen mucho daño a la salud corporal, así el amor es hermoso pero hace mucho daño a la salud emocional.

No hay comentarios:

Publicar un comentario